[ qué es marea ]

Proyecto de fotografía centrado en la maternidad y la familia: embarazo, posparto, lactancia, crianza y madres & padres encontrándose en su nueva identidad junto a sus criaturas.

Nace de la necesidad de fotografiar desde un lugar más sensible y honesto. De observar más y dirigir menos. De encontrar belleza en lo cotidiano, en los pequeños gestos y en la forma en la que cada familia habita su momento.

Autorretrato mostrando el cuerpo de una madre después del parto, origen del proyecto fotográfico Marea Project

[ manifesto ]

Creo en las imágenes que explican cómo éramos, cómo nos sentíamos y cómo nos relacionábamos.

Marea busca documentar la maternidad y la vida familiar desde la honestidad: el vínculo, la vulnerabilidad, la belleza, los comienzos y finales de etapas, y todo aquello que sucede entre medias.

Trabajo tanto en formato digital como analógico, aunque el film ocupa un lugar especial dentro de este proyecto. Su textura, la forma en que interpreta la luz y sus colores evocan los álbumes familiares de mi infancia, a las fotografías de antes. Disparar en este formato me obliga a mirar más despacio, a elegir mejor y a conectar con la imagen desde otro ritmo. En un tiempo marcado por la inmediatez y la búsqueda constante de perfección, encuentro valor en la espera, en el azar y en las pequeñas imperfecciones que hacen que cada imagen sea única.

[ quién está detrás ]

Mi nombre es Lara y soy la fotógrafa y fundadora de Marea Project. Trabajo desde Sabadell, Barcelona, acompañando a familias en distintos lugares y contextos.

El autorretrato que ves lo capturé al día siguiente de dar a luz. Fue la primera vez que sentí la necesidad de fotografiar la maternidad desde un lugar honesto, sin idealizar el cuerpo ni los cambios que trae consigo. Sin saberlo, esa imagen fue también el inicio de Marea Project.
Era la primera vez que contemplaba mi cuerpo desnudo después de haber albergado vida durante nueve meses. Recuerdo el esfuerzo de mantenerme en pie para hacer esta fotografía y la sensación de mirar la herida por la que, apenas unas horas antes, había nacido mi hija.

Ahí comenzó mi propia marea: el amor incondicional conviviendo con los miedos, la fuerza de un cuerpo capaz de gestar vida junto a una vulnerabilidad que hasta entonces desconocía.

Ha pasado el tiempo y, aunque ahora soy otra Lara, cada vez que observo mi cicatriz me doy cuenta de que muchos de esos sentimientos siguen presentes. Algunos, incluso, se han intensificado. Porque la maternidad es justamente eso: un viaje constante de subidas y bajadas.